Juliane Köpcke

La increíble historia de Juliane Köpcke

El vuelo 508 de LANSA fue un accidente de aviación ocurrido el 24 de diciembre de 1971 en la selva amazónica peruana. Murieron 92 personas y sobrevivió una única persona cuya historia de supervivencia en condiciones extremas se hizo famosa en el mundo entero.
Juliane y su madre María se dirigieron al aeropuerto Jorge Chavez (Lima) el 24 de diciembre de 1971 y fueron parte de los 93 pasajeros del vuelo 508 de LANSA con destino a la ciudad de Pucallpa, donde les esperaba el padre de Juliane para celebrar la Navidad.

Juliane Köpcke era por aquel entonces una joven de 17 años y nunca imaginó lo que el destino le tenía preparado. El vuelo 508 despegó al mediodía con retraso rumbo a Pucallpa. Sobrevoló los Andes a 7 000 m con un buen clima, habiendo hecho su último reporte a control cuando sobrevoló Oyón, en la sierra de Lima. El avión perdió altitud hasta los 6 000 m y comenzó a sacudirse provocando el nerviosismo de los pasajeros.

En ese momento una intensa tormenta produjo una fuerte actividad eléctrica y unos fuertes vientos que sometieron al avión a numerosas turbulencias.

La voz de una de las azafatas salvaría la vida de Juliane posteriormente:

Señores pasajeros, les informamos que estamos atravesando una zona de turbulencias debido a una tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones.

El avión bajó de altitud hasta situarse en unos 4 000 m y el piloto buscaba aire denso para realizar un aterrizaje de emergencia.

Aproximadamente a las 12:30 se dice que un rayo sacudió al avión y provocó un fallo estructural masivo que rompió al avión a nivel de la cola. Cayó desde unos 2 000 metros de altitud sobre la selva. Juliane salió despedida del avión, abrochada por su cinturón al siento, y cayó sobre los árboles, cuyas ramas amortiguaron el impacto hasta el suelo. Increíblemente, Juliane Köpcke solo tenía heridas mínimas.

Juliane se pasó dos días tratando de buscar alguna ayuda pero lo único que encontró fueron los restos del aparato y los cadáveres de los demás pasajeros. Juliane decidió aferrarse a la vida a toda costa. Recordando los consejos de su padre, quien le enseñó en su juventud nociones de cómo orientarse en un lugar desconocido.

Tras 9 días de viaje por la jungla, finalmente llegó a un río y caminó por la orilla hasta dar con una canoa a motor. No quiso robar la canoa, por lo que esperó acertadamente hasta que los propietarios de ésta llegaran de vuelta. Finalmente los propietarios de la canoa que eventualmente transitaban por dicho lugar, la encontraron. La llevaron hasta su aldea, donde le dieron comida y le curaron las heridas. Al día siguiente, Juliane fue llevada en canoa hasta el pueblo de Tournavista, y de ahí trasladada en avión hasta Pucallpa, donde fue ingresada en un hospital. Allí, se reunió con su padre, en un emotivo reencuentro.