Sam Gallard

La apuesta que cambió la vida de Sam para siempre

Aceptar una simple apuesta de tus amigos puede cambiar tu vida de un momento a otro. Esto es lo que le pasó a Sam Ballard, un joven australiano que aceptó comerse una simple babosa del jardín. Lo que nadie podía imaginar es que esa babosa estaba infectada por un parásito potencialmente peligroso para los humanos.

El molusco estaba infectado por el parásito de la lombriz Angiostrongylus cantonensis, más conocido como gusano pulmonar de rata. Estos parásitos normalmente infectan a las ratas, pero durante las primeras etapas de su ciclo de vida, pueden ser portados por babosas que comen heces de rata, y pueden infectar a las personas que consumen caracoles o babosas infectados que no están bien cocinados.

Las personas con infecciones pulmonares de las ratas no suelen desarrollar ningún síntoma, o simplemente presentan síntomas leves a corto plazo, como fiebre, rigidez en el cuello dolor de cabeza o vómitos. De hecho, el parásito usualmente muere por sí solo, incluso si la persona infectada no recibe ningún tipo de tratamiento.

Sin embargo, en el caso de Sam, el parásito provocó meningoencefalitis eosinofílica, donde un tipo de glóbulo blanco conocido como eosinófilo aumenta en cantidad en el cerebro y el fluido espinal. En algunos casos, como el de Ballard, esto puede provocar una grave alteración del sistema nervioso, causando parálisis o incluso la muerte.

Sam Gallard y su madre.

Sam Ballard tenía 19 años cuando se tragó la babosa en 2010. Estuvo en coma durante 420 días y seguía paralítico de cuello para abajo cuando fue dado de alta del hospital tres años después. Ballard, aún sigue en silla de ruedas y requiere cuidados las 24 horas.

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